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BRYCE HARPER ES UN NEGOCIO REDONDO

Es la cara más conocida del béisbol y ahora su jugador más rico. En esta entrevista exclusiva, el All-Star habla sobre rechazar $300 millones, reclutar a Mike Trout y convertirse en un Phillie de por vida.

BY TIM KEOWN / ESPN

Bryce Harper se hunde más y más en el sofá, como si fuera un puñado de monedas sueltas. El cielo a las afueras de este condominio de lujo con vista al mar ubicado en algún sitio cercano a Clearwater, Florida, es del color de unos jeans desteñidos. A pocos pies de distancia de las ventanas, los pelícanos interrumpen sus deslizamientos al recoger sus alas y soltar sus cuerpos, al estilo kamikaze, hacia la bahía.

Harper considera que hoy es el primer día en el cual él puede relajarse y reflexionar con respecto a la enormidad de lo que ha ocurrido en su vida en meses recientes. Su esposa Kayla, se sienta a su lado y hay una sensación de aturdimiento en la habitación, como si una tormenta de gran envergadura hubiese atacado el sitio y nadie lograra recobrar la energía suficiente para hacer un inventario. Sería extraño sugerir que necesitan recuperarse, considerado que la historia que ha girado en torno a Harper en semanas recientes se basa en la idea central de que él ha hecho tan poco: no firmó un contrato de agente libre, no se reunió con equipo tras equipo tras equipo, no llegó a los entrenamientos primaverales hasta el primer día del mes de marzo. Al igual que esas aves pacientes que merodean fuera de la ventana, Harper flotó libremente durante largo tiempo hasta deslizarse de cabeza en dirección a un contrato por 13 años y $330 millones con los Philadelphia Phillies.

Aunque ahora, que sí ha hecho algo, y ahora que su uniforme de los Phillies cuelga en su vestidor a pocas millas de distancia (y que permanecerá colgado allí durante 13 primaveras, gracias a su contrato que lo ata a la organización en las buenas y en las malas, sin posibilidad de canjes y sin cláusula de rescisión), se siente cómo si éste fuera un día para las grandes reflexiones, intentar luchar con las fuertes interrogantes y significados más profundos para un chico de 26 años que acaba de tomar la gran decisión de toda una vida.

Este momento fue vaticinado, como es obvio. Cuando Bryce tenía 9 años, le dijo a su padre Ron, que él sería primer seleccionado del draft. Dejó la secundaria después del segundo año y jugó un año en un pre universitario a fin de que su profecía se hiciera realidad. Desde que fuera ascendido por los Washington Nationals a los 19 años, el día de hoy era visto como una conclusión ya anticipada: Bryce Harper, agente libre a los 26 años, exigiría y recibiría el contrato más lucrativo en la historia del deporte profesional en Estados Unidos.

“Durante los siete años que pasé en Washington, todo el mundo hablaba de que yo terminaría en otra parte”, comentó Harper a ESPN The Magazine en su primera entrevista en profundidad desde su contratación por parte de los Phillies. “Desde el día que firmé, decían: ‘Se irá a los Yankees‘; ‘Se irá a los Dodgers‘; ‘Se irá a los Cubs‘. No quería escucharlo. Estaba en esa ciudad y quería estar en esa ciudad. Por ello, simplemente, estoy tan contento de que puedo sentarme aquí y ahora y decir que puedo jugar hasta cumplir 39 años y no tener a alguien sentado a la vuelta de la esquina diciendo: ‘Luego, se irá a este otro sitio'”.

Washington, donde Harper se hizo Jugador Más Valioso, Novato del Año y All-Star en seis oportunidades, hizo una oferta por 10 años y $300 millones en octubre pasado. “Crecí frente a esos aficionados y esa ciudad y disfruté cada minuto allí”, expresa Harper. “Sin embargo, no sabía si yo encajaba en sus planes. Aproximadamente $100 millones en ese contrato quedaban diferidos hasta que yo cumpliera 65 años”. Toma una pausa y sube las manos al cielo en expresión de incredulidad. Pocas personas pueden darse el lujo de rechazar un fondo de retiro por $100 millones; Bryce es uno de ellos. “Pensé: ‘¿Qué hace eso por mí? ¿Qué puede hacer eso por mi familia?”.

A partir de allí, la temporada baja se tornó extraña. En medio del silencio de las reuniones invernales en su terruño natal de Las Vegas, desde las fiestas navideñas hasta el inicio de los entrenamientos primaverales, nada ocurrió. Era claro desde el principio que una mayoría de equipos (aquellos que no veían la necesidad o simplemente, no les importaba) lo dejarían pasar. No obstante, la inercia fue asombrosa. Uno de los principales agentes libres del próximo año, Nolan Arenado, firmó contrato antes que Harper.

A fin de cuentas, solo seis equipos sostuvieron reuniones con Harper y tres de ellos (Phillies, Dodgers y Giants) se mantuvieron relevantes hasta finales de febrero. Pero en un mundo paralelo lleno de rarezas, la fama de Harper creció. Mientras más tardaba, su historia trascendía cada vez más allá del mundo del deporte. ¿Puedes creer que un pelotero rechazó una oferta de $300 millones? La saga llegó a su punto culminante digno de Bryce el 26 de febrero, cuando la cuenta de Twitter del grupo musical Smash Mouth generó titulares con un chisme sin fundamento relativo a una supuesta fractura dentro de la gerencia de los Giants. Los dueños estaban plenamente de acuerdo, según decía Smash Mouth, pero el nuevo presidente de operaciones de béisbol, Farhan Zaidi, no estaba muy convencido. De forma asombrosa, personas con conocimiento directo de las negociaciones dijeron que este tuit causó que Zaidi desmintiera a Smash Mouth (medio en broma) durante la última reunión cara a cara entre la organización y Harper.

Fue divertido ir a esas reuniones y sentirse querido”, dice Harper, “pero me sentiría contento de no volverlo a hacer”.

Intentó hacer de ésta una temporada baja normal: entrenamientos, pilates dos veces a la semana con Kayla, práctica de bateo con su padre. Agregó un objetivo adicional: mantenerse alejado de las “noticias”.

En mayor parte, de todos modos. Bryce se ríe y afirma: “A veces, veía mi teléfono y decía: ‘Vamos a revisar: ¿cuáles son los rumores calientes de hoy?'”.

Kayla agrega: “Oh, ¿te acuerdas de aquél cuando compramos un apartamento en Nueva York y que nos íbamos a ir a vivir en él con tres tipos más? Ese fue mi favorito”.

Mi favorito fue aquel que decía que nos reunimos en una ocasión con Magic Johnson y los Dodgers”, dice Bryce. “Ese fue bueno. Nunca nos reunimos con él”.

“Fue una decepción que no llegué a conocerle”, dice Kayla, “aunque al menos, todos pensaron que sí lo hice”.

EL ARMA es un rifle Winchester, modelo 94 Golden Spike Commemorative 30-30, nunca usado, uno de 69,182 producido en 1969. Fue un obsequio para Ron Harper de su madre, que se lo había ganado en una promoción en la cadena de abastos de alimentos en la cual ésta laboraba. Ron lo guardó en el hogar familiar en Las Vegas hasta que Bryce rompió un bate de aluminio cuando tenía 13 años. Bryce ya había sido identificado en ese entonces como todo un prodigio. Faltaba poco menos de un año antes que el súper agente Scott Boras llegara a la ciudad para asombrarse, en persona, del tamaño de los antebrazos del chico. Faltaban dos años antes que Bryce bateara un jonrón de 570 pies de distancia en su año de novato en secundaria.

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