Basta de culpar a Roberts y aplaudamos a estos Medias Rojas, campeones por derecho propio

Dave Roberts puede ser ahora mismo el mejor saco de golpeo. Podemos colocar al manager de Los Angeles en la picota pública y desgarrarle las vestiduras con una crítica voraz. Es la piñata humana lista para ser destripada por sus malas decisiones, de horror.

Y estaríamos haciéndole un flaco favor a la verdad. Y la verdad rotunda es que los campeones Medias Rojas llegaron a la corona más por méritos propios que por las carencias de Roberts, como también fueron superiores a las maniobras de AJ Hinch con los Astros de Houston.

Los Medias Rojas –cuarta corona en 15 contiendas- son los nuevos reyes porque lo quisieron más, lo buscaron más y lo lucharon más, lo que quedó demostrado en el triunfo decisivo del domingo 5-1 sobre el terrible Roberts y sus Dodgers.

Son los campeones porque batearon a la hora buena, muchas veces con dos outs, porque sacaron más pelotas del parque con la ayuda de Jackie Bradley Jr., Steve Pearce –dos cuadrangulares de este héroe inesperado el domingo- y de JD Martínez, mientras Yasiel Puig y en menor medida David Freese apenas sacaban la cara por los angelinos.

Se han coronado porque David Price exorcizó sus demonios de postemporada al ir creciendo de apertura en apertura, mientras Clayton Kershaw no podía ahuyentar los suyos, a pesar de su corazón y su coraje. Sí, ese mismo zurdo que en 10 días deberá decidir si permanece en Chavez Ravine o se marcha a otro horizonte.

El cetro les pertenece porque el puertorriqueño Alex Cora, segundo latino en levantar un trofeo de campeón en Serie Mundial, tomó sus decisiones con una mezcla perfecta de numerología y alma, sin perder de vista ni las estadísticas ni al ser humano. ¿Qué se equivocó alguna que otra vez? Cuando las computadoras dirijan en las Grandes Ligas entonces hablamos.

Boston no se impuso en el escenario principal de Octubre porque Roberts realizó esta o aquella jugada –y traer a su mejor taponero, su mejor carta del bullpen para sacar seis outs en los partidos tercero y cuarto no fue un error-, sino porque mantuvieron el enfoque en el objetivo sin que les temblara el pulso, sin cambiar la mirada.

Mientras los Dodgers trastabillaban -¿se acuerdan de aquel juego de desempate?- de mes en mes, los Medias Rojas surcaban la temporada regular con una tranquilidad pasmosa hasta sumar 108 victorias. Nadia ganó más que los campeones. Nadie.

Mientras los Dodgers ganaban en siete sufridos encuentros a los Cerveceros en la Serie de Campeonato, los Medias Rojas ponían a dormir a los Astros que en el papel aparecían superiores, muy peligrosos. Ah, y también pasaron por encima de un equipo llamado los Yankees, sin sudar mucho.

Ganaron porque sacaron el máximo de sus estrellas y de los menos conocidos como Pearce o Rafael Devers. Del otro lado, ni Cody Bellinger ni Justin Turner ni Manny Machado fueron factores en los momentos clave.

¿Escuchaste bien? Pearce, Bradley Jr…Cuando un equipo recibe tanta ofensiva de quienes menos la espera, pues las cosas van a marchar generalmente bien y se puede hasta ganar una Serie Mundial.

Así que basta ya de echar todas las culpas encima de Roberts. Hasta el presidente de la nación la emprendió contra él en redes sociales. Seguro que más de alguna tendrá y por eso debe estar en silla caliente, pero se necesita hablar más de estos Medias Rojas, de lo que hicieron, de la pasión que desataron. Roberts no es la causa de que ellos sean campeones. Ellos mismo la son.

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