Crawford vence a Benavidez Jr. con una clase de boxeo

TERENCE CRAWFORD lleva a la lona a Benavidez en el 12 asalto de la pelea celebrada el 13 de octubre en Omaha. Nati Harnik AP

Su rival lo agredió con palabras, pero el campeón se las hizo tragar con una clase de boxeo y un KO tremendo.
POR JORGE EBRO.
Contemplar el boxeo de Terence Crawford es acercarse a una obra de mueseo. Rotundo y eficaz, el ídolo de Omaha vive en el justo medio donde el guerrero se encuentra con el artista, un sitio que muy pocos –se pueden contar con las manos- suelen encontrar.

Crawford (34-0, 25 KO) defendió su título de la Organización Mundial (OMB) el sábado en la noche y no solo se llevó una sonora victoria ante José Benavidez Jr. sino que realizó una especie de declaración de principios, una suerte de Carta Magna personal para que fuera leída por los otros welters de la tierra.

Mucho había soportado durante los días previos a este choque. Fuerte había sido el torrente de insultos de parte de Benavidez que esperaba meterse en la cabeza del rey y sacarlo de su habitual tren de pelea.

Pero Crawford es mucho más que músculos y habilidades. Encima de un cuadrilátero suele convertirse en un general que mueve sus legiones con una inteligencia pasmosa y va desmontando a sus oponentes como un maestro relojero, preciso, exacto.

Si la pelea no resultó mejor de lo que fue pueden apuntar con el dedo a Benavidez (27-1, 18 KO) que se plantó en el medio del ring como un madero a esperar que Crawford lo iniciara todo, que viniera adelante y cometiera errores que casi nunca se produjeron.

Aquel que quiera una corona ajena debe ir a buscarla, debe tomarla con sus propias manos y colocársela en la cabeza, sin dejar nada a las interpretaciones de terceros. Benavidez nunca entendió esto y en ningún momento llevó la iniciativa, ni siquiera hizo el intento.

Cada vez que una combinación de golpes azotaba su cuerpo, se limitaba a hacer el viejo gesto de “no me hiciste nada’’ sin percatarse que esas conexiones no solo movían la pluma en la manos de los jueces sino que iban minando su cuerpo de manera paulatina.

Hasta que Benavidez se desmoronó en el 12do asalto con ese gancho de derecha brutal. Para ese entonces no estaba en condiciones de aventurar nada. El abismo se abría delante de él ancho y oscuro. Segundos más tarde, una andanada final de Crawford obligaba al tecer hombre en el cuadrilátero a poner un pare a la carnicería.

No se puede hablar por hablar. Las frases deben estar seguidas de acciones y Benavidez no pudo justificar sus ataques verbales con una verdadera hambre de gloria. Ojalá lo entienda a partir de ahora. La bravuconería de barrio solo te lleva hasta un punto.

La pregunta que todos se hacen ahora es cuándo veremos a Crawford contra algunos de los mejores 147 libras del momento, como por ejemplo, un Errol Spence Jr. Sería un crimen que pasara su tiempo sin que los fanáticos vean peleas de este calibre. Esa es la tarea de Top Rank.

COMPUTO FINAL DE GOLPES

PELEADOR TOTAL JABS PODER
Crawford 186 de 579 (32%) 55 de 277 (20%) 131 de 302 (43%)
Benavidez 92 de 501 (18%) 28 de 290 (10%) 64 de 211 (30%)
CORTESIA DE COMPUBOX

Información de el Nuevo Herald

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