Gigantes retira número a Bonds y Mays pide voten por él para Cooperstown

Barry Bonds posa al lado de un gigantesco número 25 en el homenaje que le rindieron los Gigantes de San Francisco. Lachlan Cunningham/Pool Photo via AP

SAN FRANCISCO — Probablemente por última vez y casi 11 años después de jugar su último juego, Barry Bonds corrió al jardín izquierdo con su camiseta del uniforme número 25 después de ser anunciado como si todavía estuviera en la alineación de Gigantes de San Francisco.

Bonds vio su número retirado por los Gigantes durante una larga ceremonia el sábado por la noche, antes de jugar contra su otro equipo, los Piratas de Pittsburgh, también a 11 años en el mes en que rompió el récord de jonrones a Hank Aaron en su temporada número 22 y final de Grandes Ligas. Todavía amado y vitoreado en el Área de la Bahía que aprecia como su hogar, Bonds terminó su carrera bajo la nube de acusaciones de esteroides que lo convirtieron en un villano en casi todos lados.

”Estoy abrumado por las emociones a medida que se acerca la realidad de este día”, dijo Bonds. ”Esto puede sorprender a mucha gente, pero cuando era niño no quería jugar al béisbol. Quería jugar todos los deportes: baloncesto, fútbol americano, andar en bicicleta, todo lo que hacen los niños. Pero una vez que mi madre me inscribió… tuve mi primera prueba de lo que sería mi pasión de toda la vida”.

Rodeado por antiguos compañeros de equipo y managers, integrantes del Salón de la Fama y su familia, Bonds, que estaba contento, no tuvo palabras mientras se preparaba mentalmente para su retiro de su número. Al igual que en sus días en que perseguía el récord de jonrones.

”Shhhh”, dijo el toletero, sonriendo, y unos minutos más tarde repitió tres veces, ”Tengo que concentrarme”.

Bonds se convirtió en el décimo jugador en la historia de la franquicia en tener su número retirado. Terminó con 762 jonrones en su carrera.

En julio de 2015, Bonds dijo que se quitó un gran ”peso de encima” cuando los fiscales federales retiraron lo que quedaba de su caso criminal contra él después de un proceso de esteroides de casi una década de duración. Bonds necesita el 75 por ciento de los votos en las boletas del Salón de la Fama para ser entronizado en Cooperstown. Recibió el 56.4 por ciento de las boletas este año, en comparación con el 53.8 por ciento del año pasado. Tenía solo 36.2 por ciento en su aparición inicial.

El siete veces Jugador Más Valioso de la Liga Nacional fue recibido el sábado con una gran ovación mientras los fanáticos coreaban su nombre. Bonds, de 54 años, saludó con la mano, aplaudió y levantó los brazos para agradecer los aplausos mientras hacía su gran entrada desde el jardín central.

”Gracias San Francisco, gracias por hacer realidad todos mis sueños”, dijo Bonds al concluir un discurso largo y reflexivo agradeciendo a muchos y recordando a su difunto padre, Bobby.

El gran jugador de los Gigantes, Willie Mays, el padrino de Barry, pidió que el toletero llegue al Salón de la Fama.

”Cuando la gente habla, ‘Oh, ¿quién es el mejor jugador de pelota en el mundo?’ No me importa”, dijo Mays. ”Jugué mis 20 años, 22 años, cualquiera que sea. Dale honor a alguien, eso merece estar en el Salón de la Fama. El Salón de la Fama es un tipo de fraternidad que, cuando llegues allí, dirás: ‘Hombre, ¿cómo llegué aquí?’ Y quiero que tenga ese honor como algo que le pase a él”.

”¡Voten por este muchacho!”, agregó Mays.

Otros miembros del Salón de la Fama de los Gigantes, Orlando Cepeda, Juan Marichal, Willie McCovey y Gaylord Perry también participaron en la ceremonia.

Los ex managers Jim Leyland y Dusty Baker y el actual piloto de los Gigantes, Bruce Bochy, estuvieron presentes. También estuvieron la madre de Bonds, Pat y sus tres hijos.

”Sin duda él es el mejor jugador que he manejado en mis 22 años como manager de Grandes Ligas”, dijo Leyland. ”Dejemos que todos seamos agradecidos, de que hayamos tenido la oportunidad de ver a uno de los mejores jugadores que haya existido durante tantos años”.

Los Piratas se pararon en su dugout y aplaudieron durante una ceremonia que duró más de una hora. El primer lanzamiento se hizo 16 minutos tarde. El cantante de R&B, Johnny Gill, interpretó el himno nacional en otra sorpresa para Bonds.

Baker manejó a Bonds de 1993 a 2002. Recordó haber visto a Bobby Bonds en Riverside, California.

”Pensé que Bobby Bonds era el atleta de preparatoria más grande que había visto en mi vida hasta que un día Bobby Bonds me dijo que ‘mi hijo va a ser más grande que yo”’, dijo Baker. ”No pude ver eso en ese momento, porque no había visto a Barry jugar mucho antes de ir a [Arizona State]. Pero él me dijo, mi hijo, –y se lo conté a Barry– es más dedicado y trabaja más duro, y Bobby tenía razón”.

Fuente: Espn Digital

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